Laboratorio
Características físicas generales
Las propiedades físicas dependen, en primer término, del peso específico aparente del poliestireno expandido, el que a su vez depende del peso volumétrico de las partículas preexpandidas empleadas en su elaboración (Tabla Nº1).
Antes de la preexpansión, el poliestireno tiene una densidad aparente de 600 a 700 kg/m3. Por efecto del calor, el poliestireno se reblandece, a la vez que el agente de expansión se dilata.
Cuando la temperatura vuelve a bajar, se enfría primero la cara externa, con lo cual ya no es posible una contracción. Durante el período de reposo posterior, penetra aire en los vacíos internos del material expandido. Según la duración y la intensidad del tratamiento se produce un aumento de volumen de hasta 50 veces.
El peso específico asi obtenido, es aproximadamente igual a la densidad aparente de la placa de poliestireno expandido. En el proceso final de expansión para fabricar los bloques y debido al calentamiento con vapor, las partículas se expanden nuevamente y como se hayan confinadas en un molde, se comprimen entre sí y se sueldan unas con otras. Los pesos específicos más comunes de poliestireno expandido, utilizados en la construcción, son de 15, 20 y 25 kg/m3. Es posible obtener en el mercado, productos de poliestireno expandido de menor peso específico aparente que 15 kg/m3. Si bien estos poseen una aceptable capacidad aislante térmica (varias veces superior a la mayoría de los materiales usados habitualmente en la construcción), lo cierto es que tal capacidad decrece rápidamente a medida que disminuyen las densidades por debajo de los 10-12 Kg/m3. Por tal motivo IRAM considera aislantes térmicos para uso en la construcción a aquellos de densidades aparentes iguales o mayores a 15 Kg/m3; indicando el uso de densidades menores para encofrados perdidos, juntas de dilatación, material de embalajes, etc.
Para la industria frigorífica se utilizan de 20 y 25 kg/m3 (Tabla Nº2), pudiéndose llegar a 30 ó 35 kg/m3, en algunos casos especiales.
Las planchas con bajo peso específico aparente (15 kg/m3), tienen menor resistencia a la compresión y se emplean preferentemente en casos de solicitaciones pequeñas, por ejemplo, bajo techos o cubiertas y entre elementos constructivos diversos. En casos de mayores solicitaciones, sobre todo en el aislamiento térmico de techos planos, se deben emplear exclusivamente las densidades de 20 y 25 kg/m3 (Tabla Nº2).
Se desaconseja el empleo de densidades menores de 15 kg/m3, en todos los casos, salvo para encofrados perdidos o ciertos embalajes,por ejemplo separadores entre placas de granito,mármol o vidrios.









